Las tablets con Windows atacan con todo

31 de Diciembre de 2014

31-12-2014

 

La venta de tablets a nivel global se encuentra en una etapa de amesetamiento, incluso con leve caída respecto a años anteriores. Sin embargo, la diversificación de la oferta puede producir nuevas curvas ascendentes en plazos cercanos.

 

A nivel marcas, Apple con su iPad es el número uno en el mundo, con una participación que supera el 35 por ciento de las ventas de tablets. Sin embargo, iOS no es el sistema operativo que predomina en ventas en este segmento: Android es el líder, quedándose con más del 60 por ciento de participación. Windows tiene una injerencia mínima aún (ronda el 3 por ciento), pero Microsoft está dispuesta a modificar esta situación.

 

En Argentina liderazgo de Android es aún mucho más marcado, debido a las escasas unidades de iPad que ingresan (y a su alto costo). Por esto las tablets con Windows pueden convertirse en una opción interesante.

 

Microsoft anunció este año un cambio en su política comercial. Ya no cobra la licencia de Windows 8.1 a los fabricantes de tablets (en modelos menores de 8”), por lo cual crecerán las opciones que incluyen este sistema y llegarán también a los segmentos de precios más accesibles.

 

¿Para qué?

Un hecho a tener en cuenta es que, a similares niveles de prestaciones, las tablets con Android siempre costarán algo menos, ya que sus requerimientos de hardware son menores. De todos modos, comparar tabletas con Android y tabletas con Windows no es recomendable. A primera vista pueden parecer similares, pero en realidad se trata de productos con objetivos diferentes.

 

Un buen producto con Android funciona perfectamente para todo lo que sea entretenimiento y consumo de contenido:  lectura de textos, audio/video, streaming, música, navegación, e-mails, mensajería, agenda, anotaciones y noticias. Inclusive, mediante un teclado físico, es posible generar contenido de oficina de menor complejidad (documentos de texto, planillas de cálculo y presentaciones).

 

En cambio, contar con una tablet con Windows permite realizar todas las actividades enumeradas, pero pensando en que demandará una inversión algo superior respecto de Android debemos identificar cuándo cobra sentido. En primer lugar, si nuestra actividad laboral o de estudio requiere utilizar aplicaciones desarrolladas sólo para el ecosistema de Microsoft, tenemos el primer motivo. Respecto a los paquetes de programas para oficina, los usuarios familiarizados con el entorno Office también encontrarán una buena razón para adquirir una tableta con Windows. Y, por último, no debemos olvidar las preferencias y gustos personales: quienes se sienten más cómodos utilizando este sistema operativo no necesitan encontrar más motivos

 

Opciones de hardware

Las tablets que corren bajo Windows, al menos en el mercado local, utilizan plataformas de hardware provistas por Intel. Así, podemos encontrarnos con procesadores de las familias Atom, Celeron y Core, los cuales encontraremos en los productos que se inscriben en la categoría “2 en 1” (pero no dejan de ser tablets).

 

Estas tres líneas de Intel otorgan distintos niveles de potencia de cómputo, y consecuentemente también ubican a los dispositivos en distintos escalones de precio y prestaciones.

 

Recomendar un equipo de uno de estos segmentos dependerá fundamentalmente de la mayor o menor exigencia que requieran las aplicaciones que el futuro usuario utiliza habitualmente. También se deberá tener en cuenta que una mayor potencia de hardware conspira contra la duración de la batería y consecuentemente incide sobre la autonomía del dispositivo.

 

Al añadirle un teclado y un mouse, el usuario se sentirá como si estuviese frente a una notebook. Sin embargo, para no despertar falsas expectativas (sobre todo respecto a las más accesibles), debemos recordar que se trata de una tablet, la cual  podrá brindar una experiencia satisfactoria siempre dentro de sus posibilidades.

 

Fuente: lavoz.com.ar – http://bit.ly/1AVLtZ4 -27/12/2014

Comunícate con Nosotros

País