La música y su almacenamiento en la nube

5 de Septiembre de 2017

El concepto de almacenamiento en la nube está llamando la atención de muchas formas, pero la música, como muestra el gran alarde que causó el servicio de Amazon, parece ser la siguiente frontera en esta expansión en la nube.

Aun así, esta transición está plagada de retos legales y técnicos. También lleva anunciándose mucho tiempo, lo que da armas a los escépticos que dicen que la música en la nube ha sido “la gran cosa del futuro” desde hace años.

Hoy en día, la mayoría de las opciones de música digital, como el sistema iTunes de Apple, obliga a los usuarios a almacenar su música en sus propios discos duros. Algunos melómanos amasan colecciones de música que abarcan decenas de miles de gigabytes de espacio de almacenamiento, lo que reduce la velocidad de sus computadoras. Si ese disco duro se descompone, la música desaparece.

Además, esa música está almacenada en un lugar. Puedes sincronizar la música de iTunes, para mantener el ejemplo, con aparatos portátiles de Apple, pero debes conectar tu iPhone o iPod a la computadora para poder lograrlo. No puedes tener acceso a la música fácilmente desde otras computadoras, y es difícil almacenarla en varios dispositivos.

En un mundo concentrado en el consumidor, los amantes de la música pueden colocar todos sus archivos en la nube y tener acceso a ellos desde cualquier lugar.

Sus desventajas:

Las conexiones a internet.

Si toda tu música está en la nube, necesitas una conexión a internet para poder tener acceso a ella. Esto es particularmente problemático para los aparatos móviles, ya que puede generar un mayor consumo de datos a la hora de escuchar camino a la casa o al trabajo.

¿Qué retos enfrenta la música en la nube?

 Sobre todo problemas legales. La industria de grabaciones detesta la música en la nube.

“Las quejas de la industria musical incluyen la posibilidad de que los usuarios puedan almacenar material ilegal o pirata, y que la nube ofrezca un acceso fácil a colecciones o a amigos”, escribió el New York Post.

“Las disqueras han quedado afectadas por servicios que permiten a los usuarios descargar la misma música una y otra vez, y han afirmado que esto exige una licencia distinta a la del ofrecimiento de canciones para su venta”.

Sony dice que “hay que mantener todas las opciones legales abiertas”, según la agencia Reuters.

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